sábado, 30 de julio de 2016

La culpa no es de la otra, es tuya, ella no me amaba, tú sí

QuéPasaColima.- Me rompí, el día que supe de tu infidelidad sentí que caía a un abismo sin regreso, de a poco me ahogue, me sequé por dentro, vi caer mis pedazos y rogué porque sólo fuera la peor de mis pesadillas, pero no fue así.

Cuánto duele el engaño, la omisión, la falta de pantalones, de valor.  No te importaron las promesas, los te amos, las derrotas y victorias que compartimos, sólo te importó irte a la cama con la otra, a quien no le puse rostro, no por cobardía sino por simple salud mental... Ella no tuvo la culpa, la culpa fue tuya, porque el amor era nuestro, tuyo y mío y de nadie más.

No es que defienda la inconsciencia de esa chica, pero segura estoy que aunque sabía claramente que me lastimaba, bastante tuvo con pensar que nunca le compartirías tu vida por completo, que quien roba a una mujer, jamás será digna del amor.

Sin temor a equivocarme, puedo jurar que por su cabeza pasó una y mil veces que cuando asumes el papel de la segunda, la escondida, la sucia o la querida, lo haces con el riesgo de que él hombre en cuestión solo busque su placer, sino no te utilizaría.

Por eso la compadezco, porque se tragó el cuento de que tú tenías a la peor de las mujeres en casa, porque tuvo que tratar de convencerte que lo mejor era dejarme a costa de escuchar mil veces los hermosos motivos del por qué no lo hacías, del por qué jamás te decidirías por ella.


No, la culpa no es de la otra, es tuya porque tú me dijíste que me amabas, ella no, pero como me causa pena, yo me deshice de su fantasma, avancé, estoy de pie, integra, plena y sin embargo puedo jurar que ella jamás olvidará su lección: "Cuando amas a un hombre ajeno estás destinada a darle lo que le falta a cambio de recibir lo que le sobra".

miércoles, 27 de julio de 2016

¿Qué le pasa a tu cuerpo si no dormís bien?

Cuando las horas de descanso disminuyen por algún trastorno del sueño, el metabolismo hormonal y el funcionamiento del cerebro se alteran. Mirá lo que le ocurre a tus células.


QuéPasaColima.- Cando el sueño falta, el metabolismo se altera muchísimo. Lo primero que ocurre es un cambio hormonal, porque la alteración que ocurre en el cerebro desencadena la estimulación de la hormona del stress, denominada cortisol. Esta hormona tiene un poder enorme sobre todo nuestro metabolismo que  afecta cada una de nuestras células.

Esto afecta directamente el cerebro y a los neurotransmisores y la consecuencia última es la muerte neuronal, pasando antes por estados ansiedad y depresión.

Cuando el sueño esta alterado, el cortisol produce un aumento de azúcar en la sangre (sin haber comido nada) porque fuerza al hígado a que libere los depósitos de glucógeno, en forma de azúcar. Esto lo podemos ver en las personas diabéticas, que cuando tienen alterado su sueño, aunque hagan ayuno, mantienen glucosas altas en su sangre, debido a que se libera glucosa desde el hígado. Por otro lado, el cortisol, a nivel de la grasa, tiene la facultad de aumentar su recambio: por un lado la degrada y por el otro lado la reubica. La  remueve desde las extremidades, desde las caderas y la coloca nuevamente en la parte de la cintura y en la parte superior de la espalda.

Además, el cortisol alto deteriora la síntesis de proteínas y las degrada, por esto se comienza a debilitar el pelo y se produce su caida. Por la misma razón, también disminuye la síntesis del musculo, generando atrofia muscular. Esto se agrava por el sedentarismo que ocasiona la fatiga crónica de las personas insomnes, que les impide hacer ejercicio. Los músculos se van aquietando y se van reemplazando en su estructura por tejido adiposo. Así se va perdiendo la masa muscular de brazos y de piernas.

Los cambios metabólicos que generan el insomnio se producen aun sin cambios en la alimentación. Pero igualmente se pueden producir por la ansiedad y la necesidad de energía. Hay neurotransmisores que se disparan en las personas que no duermen, que aumentan el apetito. Uno se llama dynorphin, y es una sustancia que genera mayor ingesta al registrar menos horas de sueño en forma crónica. Así comienza el aumento de peso.

Ninguna parte del cuerpo deja sin tocar el cortisol, en su paso por el metabolismo de todas nuestras células.  El hueso también va a disminuir en su síntesis y va aumentar su degradación generando osteopenia y, eventualmente, osteoporosis.

En la sangre, el cortisol aumentado tienenun impacto, en especial sobre los glóbulos blancos. Estos disminuyen tanto en número, calidad y tiempo de vida, y asi disminuyen las posibilidades de defensas, porque el cortisol es un inmunodepresor y las personas insomnes por más de 3 meses comienzan a complicarse con infecciones bronquiales o  infecciones urinarias o digestivas.

El cortisol alto promueve el aumento de la coagulación y de la viscosidad sanguínea, esto predispone a eventos de trombosis que pueden ser de la retina o el oído o, pequeños accidentes isquémicos en el cerebro.

La falta de sueño eleva la adrenalina junto con el cortisol, y esto se complica con hipertensión arterial.

Como vemos, el metabolismo es un conjunto de cambios químicos y biológicos que ocurre en toda las células de nuestro organismo y el insomnio puede alterarlo de muchas maneras.
Nos gira las agujas del reloj de cada célula en forma opuesta a su supervivencia.

Pero esto no es todo. Hoy conocemos cambios que pueden ocurrir a nivel genético, como son adquiridos desde el medio ambiente: los llamamos epigenéticos, pero también son cambios metabólicos.


El insomnio altera la bioquímica del ADN y el número de replicaciones de la célula se acorta. Una parte del ADN, denominado "telómero" es su reloj biológico y determina cuántas veces una célula se puede llegar a reproducir. Por ejemplo, el fibroblasto, la célula que genera el colágeno, que sostiene todo nuestro cuerpo, detiene sus reproducciones cuando tenemos subas crónicas de cortisol por largo tiempo de insomnio. Por lo tanto, no dormir bien, envejece y deteriora el cuerpo.

Trucos para mantener los pies cuidados en verano

QuéPasaColima.- Las altas temperaturas del verano, las tiras de las sandalias o el cloro de la piscina hacen que los pies  se agrieten y tengan más durezas que en otras épocas del año, por lo que es importante que sobre todo en esta estación, dediquemos el tiempo suficiente a cuidarlos.

La primera recomendación que te vamos a hacer es que si vas a ducharte en un lugar público, lo hagas siempre con chancletas, seques muy bien los pies después de hacerlo y no compartas toallas ni calzado, ya que de esta manera evitarás padecer hongos, una afección muy molesta que causa un fuerte picor en los pies.

Los zapatos de verano, en muchas ocasiones, provocan rozaduras, durezas y ampollas que podemos evitar utilizando únicamente calzado cómodo, flexible, de material transpirable y suave, que no apriete y que tenga una suela amortiguadora. Además, es aconsejable que durante el verano vayas alternando tipos de calzado con diferentes alturas, lo que ayudará a cuidar los pies.

Además, en verano los pies se resecan mucho más por la falta de hidratación, por lo que en esta época del año es más importante que nunca que bebas dos litros de agua al día. Y para combatir las durezas, también es recomendable que utilices piedra pómez, pasándolas por las áreas afectadas que sean rugosas y ásperas una vez por semana.
En caso de ampollas, deberás desinfectarlas y cubrirlas con un apósito, dejando que la piel se desprenda por sí sola cuando la epidermis esté del todo regenerada.


Por último, en verano también pueden producirse grietas interdigitales en los pies. Para combatirlas, puedes aplicar un antiséptico para facilitar su cicatrización y evitar la infección. Además, deberás secarte muy bien entre los dedos de los pies después de ducharte y utilizar productos secantes como por ejemplo, los polvos de talco, antes de calzarte. Y también te aconsejamos que en esta época del año evites el uso demasiado continuado de calzado cerrado, ya que estarías evitando la transpiración de los pies.